La pobreza no les importa

Aquí os dejo un artículo corto pero muy interesante escrito por mi amigo Miguel Gorospe, de la Alianza Española Contra la Pobreza que se ha publicado en: blogs.elpais.com/3500-millones/ el 7 de abril de 2013

La pobreza no les importa

En el año 2000, cuando se aprobaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), no sabíamos que la pobreza no importaba a los políticos, y nos alegramos por esas metas a cumplir para el año 2015. Quedaban 15 años para llevarlos a cabo y los objetivos eran muy poco exigentes. Planear reducir a la mitad el número de personas que pasan hambre o, dicho de otra forma, que solamente murieran la mitad de las personas que morían de hambre, o plantearse que mueran una tercera parte de los niños que morían, o la mitad de…

La pobreza no les importa a los políticos.

Además, cuando se aprobaron los ODM, como objetivo nº 1 se acordó “Erradicar la pobreza extrema y el hambre”, pero en realidad solo se planteo hacerlo al 50%, y sin tener unas metas que cumplir año a año, sino que solo se revisarían anualmente, sin más compromiso porque… la pobreza no les importa a los políticos.

Conociendo los recursos que se mueven en el mundo para salvar a los bancos, los apoyos multimillonarios que todos los países dieron al sistema financiero, resulta grotesco que los países no se comprometan a erradicar la pobreza extrema definitivamente. Bastaría para conseguirlo implantar un Impuesto a las Transacciones Financieras especulativas, que podría recaudar el doble de lo necesario, o eliminar la opacidad de los paraísos fiscales, pero… la pobreza no les importa a los políticos.

Falta poco más de 1.000 días para que se cumpla el tiempo de los Objetivos del Milenio. No se van a cumplir y a nadie le da vergüenza, ¿por qué?… porque la pobreza no les importa a los políticos.

En la ONU(organización que pagamos entre todos), hay alrededor de 100 comisiones, comités, grupos de trabajo de todo tipo, incluyendo por ejemplo ocho grupos de trabajo de lucha contra el terrorismo. A pesar de que el objetivo nº 1 de los ODM era erradicar la pobreza extrema y el hambre, de esos cerca de 100 grupos/comités/equipos no existe ninguno que trabaje permanentemente para lograrlo.

La pobreza no les importa a los políticos.

El PNUD, que es el grupo de trabajo para el desarrollo de la ONU, se plantea ayudar a los países para reducir la pobreza. El desarrollo puede ayudar en algunos países a reducir la pobreza, sin embargo, en la mayoría de los casos bastaría con no haberlos exprimido y, para erradicarla, no seguir empobreciéndoles con nuestros Tratados de “Libre” Comercio, el mantenimiento de guerras por intereses económicos, los abusos comerciales como el “dumping”, o subsidiar los productos nacionales, o corromper a los políticos de los países empobrecidos, etc. Sin embargo, la Administradora del PNUD, ha felicitado al Gobierno español por sus contribuciones ¡cuando acaba de reducirlas a la mitad! ¡al 0,15% del PIB!

La pobreza no les importa a los políticos.

Han comenzado a elaborarse los objetivos Post 2015. Ahora bien, si al mismo tiempo que se formulan los nuevos objetivos no se busca una forma de trabajo que lleve a la total erradicación de la pobreza, no se crea un grupo de trabajo en el que se analice permanente las causas de la pobreza en cada país y las formas de resolver el problema, si no se analizan los incumplimientos y las razones de no cumplir lo pactado… nunca podrá erradicarse. La pobreza, ¿importa a los políticos?

De igual manera que desde 1988 existe un Panel Intergubernamental contra el cambio climático, con 3 grupos de trabajo y un equipo especial formado por más de 800 expertos trabajando todo el año para analizar cuál es la situación del cambio climático y denunciar lo que ocurre proponiendo soluciones, así hay que crear un Grupo de trabajo permanente para eliminar la pobreza, que examine causas y proponga soluciones.

Hoy hay más mil millones de personas en extrema pobreza. Es imprescindible crear un grupo de trabajo de expertos en pobreza que trabaje todo el año para erradicarla, así lo requiere la Alianza Española contra la Pobreza a Ban Ki Moon, Secretario General de la ONU. La pobreza ¿importa a los políticos? Lo confirmaremos en los próximos meses.

“¿Quiénes son los pobres? Los nietos de los ricos”

Aquí os dejo un post de Fernando Sánchez Salinero que ha parecido muy acertado. Espero que nos haga reflexionar a todos.

“¿Quiénes son los pobres? Los nietos de los ricos”. Aforismo castellano

Cuando analizas lo que ocurre en una empresa o una sociedad, debes buscar las causas que provocan su situación, porque sólo trabajando sobre las causas, puedes cambiar los efectos. Y no tengo ninguna duda de que una de las principales causas de la prosperidad que vivimos en los años pasados fue la actitud de la generación de nuestros padres, y una de las principales causas de la crisis, es haber perdido esa actitud.

Recuerdo que hace años, un empresario brillante que viajó a China para hacer negocios, me comentaba: “China va a ser imparable. Cuando llegas allí el ambiente te recuerda la España de los años 70. Todo el mundo quiere trabajar mucho, ahorrar, comprarse su casa, su coche, que sus hijos vayan a la universidad… Cuando una generación está así centrada, no hay quien la pare” Este pensamiento me hizo reflexionar entonces y me ha vuelto a la memoria al contemplar a las tres generaciones que convivimos.

Mis padres tienen en torno a 70 años, y siempre han sido un ejemplo de trabajo, honradez, austeridad, previsión y generosidad. Pertenecen a una generación que, como dice mi padre, les tocó el peor cambio: de jóvenes trabajaron para sus padres y de casados para sus hijos.

Son gente que veían el trabajo como una oportunidad de progresar, como algo que les abría a un futuro mejor, y se entregaron a ello en condiciones muy difíciles. Son una generación que compraba las cosas cuando podía y del nivel que se podía permitir, que no pedía prestado más que por estricta necesidad, que pagaban sus facturas con celo, y ahorraban un poco “por si pasaba algo”, que gastaban en ropa y lujos lo que la prudencia les dictaba y se bañaban en ríos cercanos, disfrutando de tortillas de patata y embutidos, en domingos veraniegos de familia y amigos.

Y tan sensatos, prudentes y trabajadores fueron, que constituyeron casi todas las empresas que hoy conocemos, y que dan trabajo a la mayoría de los españoles.

Sabían que el esfuerzo tenía recompensa y la honradez formaba parte del patrimonio de cada familia. Se podía ser pobre, pero nunca dejar de ser honrado.

La democracia significaba libertad y posibilidades y seguir viviendo en armonía y respeto.

Y cometieron los dos peores errores imputables a esa generación:

1) “Que mis hijos no trabajen tanto como trabajé yo”. Nos cargamos la cultura del esfuerzo y del mérito de un plumazo, convirtiendo el trabajo en algo a evitar.

2) “Como tenemos unos ahorrillos, hijo, tu gasta, que para eso están tus padres”. Con lo que mi generación empezó a pensar que el dinero nacía en las cuentas corrientes de sus padres, que daban la impresión de ser inagotables y que los bancos eran unas fuentes inagotables de hipotecas, rehipotecas y contrarehipotecas.

Y entonces, eclosionó nuestra generación (yo soy del 67). La generación de los nuevos ricos, la generación de “los pelotazos”, del gasto continuo, de la especulación, de la ingeniería financiera, de la exhibición del derroche, la de lo quiero todo y lo quiero ya, la de “papá dame”.

Y todos nos volvimos ricos (en apariencia), todos nos convertimos en gastro-horteras. ¿Conocéis a alguien que se atreva a comer un bocata de chorizo? Le corren a gorrazos por paleto. Ahora hay que comer hamburguesas deconstruidas al aroma de los almendros al atardecer. ¿Y qué decir del vino? Pasamos del Don Simón con Casera, al Vega Sicilia sin fase de descompresión. El vino ya no está “bueno”, ahora tiene matices a fruta del bosque, con un retrogusto alcohólico, que adolece de un cierto punto astringente, con demasiada presencia de roble.

Esto, por supuesto, a golpe de docenas de euro, que para ser un “enterao” hay que pasar por taquilla. ¡Y es que pocas cosas cuestan tanto, como ocultar la ignorancia!

Somos la generación de “endeudarse para demostrar que eres rico”.

Increíble pero cierto.

– ¿Sólo debes 500.000 €? Es que eres un cutre. Mira, nosotros debemos ya 2.000.000 y nos están estudiando una operación por otros 2 más.

– Vosotros sí que sabéis sacar provecho al sistema… Ojalá yo algún día pueda deber esas cantidades. ¡Cuánto envidio tus préstamos!

En Alemania no daban abasto a fabricar Mercedes, Audis, BMW para los españoles.

Irrumpió Europa en nuestras vidas y llegó en forma de mega infraestructuras que producían mega comisiones para todos los involucrados. ¡Viva el cazo! ¡Viva el yerno del Rey! ¡Que se besen los padrinos! Además llovían las subvenciones, nos daban una fortuna por plantar viñas y luego a los dos años otra fortuna por arrancarlas. Que llegaba un momento que no sabías si tenías que plantar o arrancar. A propósito, ¿Qué toca este año?

Si algún “tarao” dice que hay que parar esto, se le lapida y “que no pare la fiesta”. Por supuesto que todos estamos de acuerdo que esto es imposible que se sostenga, pero hay que empezar a recortar por el vecino, que lo mío son todo derechos esculpidos en piedra en la sacrosanta constitución.

De la siguiente generación mejor no hablar (lo dejaré para otro post).

Esa es la generación que dice el aforismo que será pobre, por ser nieta de ricos.

Si somos incapaces de volver a los valores con los que se construye una sociedad sostenible, nos hundiremos, eso sí, cargados de reivindicaciones.

En mi casa siempre he tenido un ejemplo vivo de cordura, honradez y esfuerzo. Y no han sido menos felices que nosotros. Los psiquiatras, de hecho, dicen que al revés, que han sido bastante más. Debe ser que la sencilla tortilla, el melón fresquito, comprar el sofá cuando se podía, poner las cortinas cosidas por nuestra madre, con ayuda de la abuela, trabajar y echarle huevos para emprender (aunque no lo llamaban así) no debía ser mala receta.

Desde aquí quiero dar las gracias a mis padres y a toda esa generación que nos regalaron un país cojonudo, que nos hemos encargado de arruinar (entre todos, que todos hemos aplaudido la locura), y que sólo con que nos descuidemos un poquito más, le vamos a dejar a nuestros hijos un protectorado chino, donde serán unos esclavos endeudados y tendrán unas historias legendarias sobre la prosperidad que crearon sus abuelos, empeñaron sus padres y son incapaces de imaginar los nietos.

Estamos a tiempo de cambiarlo, pero cada vez tenemos menos. Podemos encontrar maestros en casa.

Fernando Sánchez Salinero en la Casa del Libro

Diferencias formas de plantear una ley de educación

¿Encontráis alguna diferencia? Yo desde luego prefiero la primera formulación.

◾Preámbulo de la LOE (2006): “Las sociedades actuales conceden gran importancia a la educación que reciben sus jóvenes, en la convicción de que de ella dependen tanto el bienestar individual como el colectivo. La educación es el medio más adecuado para construir su personalidad, desarrollar al máximo sus capacidades, conformar su propia identidad personal y configurar su comprensión de la realidad, integrando la dimensión cognoscitiva, la afectiva y la axiológica. Para la sociedad, la educación es el medio de transmitir y, al mismo tiempo, de renovar la cultura y el acervo de cono­cimientos y valores que la sustentan, de extraer las máxi­mas posibilidades de sus fuentes de riqueza, de fomentar la convivencia democrática y el respeto a las diferencias individuales, de promover la solidaridad y evitar la discri­minación, con el objetivo fundamental de lograr la nece­saria cohesión social. Además, la educación es el medio más adecuado para garantizar el ejercicio de la ciudada­nía democrática, responsable, libre y crítica, que resulta indispensable para la constitución de sociedades avanza­das, dinámicas y justas. Por ese motivo, una buena edu­cación es la mayor riqueza y el principal recurso de un país y de sus ciudadanos.”
◾Primer párrafo del Anteproyecto de la LOMCE (2012) (Ley Wert): “La educación es el motor que promueve la competitividad de la economía y las cotas de prosperidad de un país; su nivel educativo determina su capacidad de competir con éxito en la arena internacional y de afrontar los desafíos que se planteen en el futuro. Mejorar el nivel de los ciudadanos en el ámbito educativo supone abrirles las puertas a puestos de trabajo de alta cualificación, lo que representa una apuesta por el crecimiento económico y por conseguir ventajas competitivas en el mercado global.”