“El actual sistema económico nos lleva a la tragedia”

El Papa: “El actual sistema económico nos está llevando a la tragedia”

El Papa, a su llegada a Cagliari. / ALBERTO PIZZOLI (AFP)

La novedad del papa Francisco no es tanto lo que dice como lo que escucha. La primera decisión de Bergoglio tras ser elegido Papa fue la de no encerrarse en el Vaticano, no solo para llegar a la gente, sino, sobre todo, para que la gente llegara a él. Y también lo primero que hizo ayer al llegar a Cagliari, la capital de Cerdeña, no fue soltar una monserga al uso, sino escuchar con visible atención las quejas de tres de las víctimas de la crisis, un parado, un pastor y una empresaria. El parado le dijo: “La falta de trabajo debilita el espíritu y provoca miedo y desconfianza en el futuro. No nos deje solos”. Y, como respuesta, el Papa guardó el discurso que traía escrito e improvisó un vehemente alegato en contra del modelo económico: “El actual sistema económico nos está llevando a la tragedia. Los ídolos del dinero nos están robando la dignidad”.

El papa Francisco tiene miedo de que sus palabras suenen huecas, impostadas, y así lo reconoció: “No quiero ser un funcionario de la Iglesia que viene y os da ánimos con palabras vacías, dichas con una sonrisa. Perdonad si estas palabras son un poco fuertes, pero digo la verdad: la falta de trabajo te lleva a sentirte sin dignidad. ¡Donde no hay trabajo no hay dignidad! Y esta tragedia es la consecuencia de un sistema económico que ha puesto en el centro a un ídolo que se llama dinero”.

Ya para entonces, el Papa había arrancado aplausos y lágrimas a las decenas de miles de personas que abarrotaban las inmediaciones de la basílica de la Virgen de Bonaria —advocación que dio nombre a la ciudad de Buenos Aires— hablándoles del sufrimiento de sus padres al llegar a Argentina: “Me siento muy cercano a los que atraviesan una situación de sufrimiento, a tantos jóvenes sin trabajo, a las personas apuntadas al desempleo o con trabajos precarios, a los empresarios y comerciantes que tienen que hacer muchos esfuerzos para salir adelante. Es una realidad que conozco bien porque vengo de Argentina. Mi padre, de joven, se fue a Argentina lleno de ilusiones por buscar un futuro en América. Y sufrió la terrible crisis de los años treinta. ¡Perdió todo! ¡No había trabajo! Sé que debo hacer todo lo posible para que la palabra ánimo sea una bella palabra dicha de pasada. Quiero que este encuentro me empuje a hacer todo lo posible como pastor y como hombre”.

Y como pastor de la Iglesia y como hombre que en estos momentos lleva tras de sí toda la atención mediática mundial, Bergoglio lanzó una andanada a los líderes políticos y económicos: “El actual sistema económico nos está llevando a una tragedia. Vivimos las consecuencias de una decisión mundial, de un sistema económico que tiene en el centro a un ídolo que se llama dinero. Pero Dios ha querido que en el centro estén el hombre y la mujer y que lleven adelante el mundo con su trabajo. ¡Pero aquí manda el dinero! Y caen los ancianos, porque en este mundo no hay un puesto para ellos. Se trata de una eutanasia escondida: no los cuidamos, no los tenemos en cuenta…”.

El Papa, que el pasado mes de julio eligió la isla de Lampedusa como su primer viaje en Italia y arremetió contra “la globalización de la indiferencia” ante el drama de la inmigración, ha elegido otra isla, Cerdeña, como su segundo viaje hacia la periferia, esta vez hacia la periferia del desempleo y la desesperanza. Al final de su encuentro con los representantes del mundo del trabajo —o de la falta de él—, Francisco improvisó una oración que era también una queja y una exigencia a un Cristo al que nunca le faltó el jornal: “¡Señor, míranos! Mira esta ciudad, esta isla. Mira nuestras familias. Señor, a ti nunca te faltó el trabajo, eras carpintero, eras feliz. Señor, nos falta el trabajo. Los ídolos quieren robarnos la dignidad. Los sistemas injustos quieren robarnos la esperanza. Señor, no nos dejes solos. Ayúdanos a ayudarnos entre nosotros, a olvidar el egoísmo. Señor Jesús, a ti no te faltó el trabajo, enséñanos a luchar por el trabajo”.

Bergoglio también tuvo un encuentro con el mundo de la cultura, durante el cual pidió tener en cuenta a las nuevas generaciones de políticos, y una reunión en la catedral con un grupo de 27 detenidos y 132 personas en situación de pobreza. El Papa que escucha les demostró que tiene calados a quienes utilizan la caridad como un negocio: “A veces también se encuentra la arrogancia en el servicio a los pobres. Algunos hacen alardes, se les llena la boca con los pobres… Sé que esto es humano, pero no está bien. Mejor harían con quedarse en casa”

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4 pensamientos en ““El actual sistema económico nos lleva a la tragedia”

  1. Antes de nada, me gustaría decir que me parece ejemplar que una persona del mundo religioso, independientemente de su religión, hable así de la situación actual económica y política, sin hacer una critica voraz típica de programas de cotilleos pero sin dar tregua a los elementos de nuestro sistema que evidentemente hacen aguas.

    Dicho esto, quiero resaltar su frase “Vivimos las consecuencias de una decisión mundial, de un sistema económico que tiene en el centro a un ídolo que se llama dinero”. Estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación: nos hemos convertido en una sociedad de auténticos esclavos del dinero: vivimos por y para él, aunque es un bien indirecto ya que no satisface una necesidad en sí mismo, hemos llegado al punto de querer almacenarlo simplemente. no nos basta vivir bien, queremos el último modelo de móvil, si es de marca conocida, mejor. No nos basta con ser felices con cosas tan normales como una tarde con amigos o tomarse un café, necesitamos ir a la moda, con las marcas de moda, ir a los sitios de moda y por supuesto estar al día de todas las novedades. vivimos en un mundo en el que ya no se inventa para solucionar problemas clave, sino para ganar dinero, que todo salga rentable.

    Concluiré este comentario con una pregunta que alguna vez me he planteado y cuyas posibles respuestas me impactan y me hace reflexionar: ¿Cómo podemos estar seguros de que no hay una cura definitiva contra cualquier enfermedad de la envergadura del cáncer o el SIDA que no ha sido comercializada porque sale menos rentables que vender continuas curas exclusivamente paliativas, además de los medicamentos contra los efectos secundarios de éstas?

  2. Esta publicación me llena de alegría al ser el Papa quien afirme esta cruel realidad. El Papa Francisco no lo puede haber expresado mejor, ya nos parece normal y está mal, pero casi todo lo que hacemos(o por lo menos lo relacionado con el trabajo) lo hacemos por DINERO. Esto es así debido al actual sistema económico. Las personas paradas se sienten inútiles, necesitan trabajar, pueden haberse esforzado en su vida o no, pero la falta de trabajo te roba la dignidad. Todo esto es así porque el ser humano es avaricioso y aun teniendo dinero nunca se sacia, quiere más y más, y así estamos, los ricos cada vez son más ricos, cada vez hay más gente pobre y éstos cada vez son más pobres.

    En cuanto a: “esta tragedia es la consecuencia de un sistema económico que ha puesto en el centro a un ídolo que se llama dinero” tiene toda la razón, no hay que irse muy lejos, nosotros mismos vivimos muchas veces por el dinero, el dinero se ha convertido en el centro de toda actividad humana, el sistema económico ha conseguido que SIN DINERO NO PODAMOS SUBSISTIR, y esto que ahora es lo normal, si te paras a pensarlo, es MUY PREOCUPANTE.

    También me quiero quedar con la siguiente frase: “¡Señor, míranos! Mira esta ciudad, esta isla. Mira nuestras familias. Señor, a ti nunca te faltó el trabajo, eras carpintero, eras feliz. Señor, nos falta el trabajo. Los ídolos quieren robarnos la dignidad. Los sistemas injustos quieren robarnos la esperanza. Señor, no nos dejes solos. Ayúdanos a ayudarnos entre nosotros, a olvidar el egoísmo. Señor Jesús, a ti no te faltó el trabajo, enséñanos a luchar por el trabajo”. Con esto quiero terminar diciendo que el dinero no debe ser por lo que vivamos, sino que sea por el trabajo y con eso intentar hacer un mundo mejor.

    • Javier, me alegra mucho ver que te has leído el comentario del Papa Francisco. Tu aportación me ha gustado mucho. Ojalá consigamos que el dinero no sea el centro de nuestras vidas.

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