Decálogo para combatir la crisis en España

Aquí os dejo el decálogo que han elaborado Amnistía Internacional, Greenpeace e Intermón Oxfam dirigido a nuestro gobierno para superar la crisis con dignidad y derechos.

Si queréis comentar uno de los puntos que más os interese.

http://www.infolibre.es/uploads/documentos/2013/11/26/documentos_declogo_7678c96a.pdf

 

 

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El poder de los alimentos

Cambiamos vidas que cambian vidas
Cultivamos alimentos con el poder de cambiar vidas
“En Burkina Faso, el arroz enseña a leer” Patricia Polite, socia
Patricia ha visitado nuestros proyectos en Burkina Faso y ha visto que para acabar con el hambre de raíz hay algo mejor que dar comida y es apoyar a las familias para que cultiven sus propios alimentos. Es el caso de Zenaba Ouedaogo, beneficiaria de un centro de vaporización de arroz construido con el apoyo de Oxfam Intermón: Mi madre no tuvo con qué pagar mi escuela. Tampoco yo pude llevar a mis hijas, pero ahora sí podré pagársela a mi nieta” 

Sus tifones, nuestros gases

Sus tifones, nuestros gases

Por: Autor invitado         | 11 de          noviembre de         2013    

Esta entrada ha sido escrita por Isabel Kreisler, colaboradora habitual de @3500M.

Captura de pantalla 2013-11-11 a la(s) 11.46.02Foto: Fotopedia.

“El resultado de nuestro trabajo no tiene que ver con lo que nuestros políticos quieren. Tiene que ver con lo que esperan de nosotros millones de personas. Apelo al mundo entero, a los líderes mundiales, (…) no más retrasos, no más excusas”. Son las palabras de Naderev M. Saño, jefe de la delegación filipina en las negociaciones sobre cambio climático en la Conferencia de las Partes… el año pasado. En un discurso emocionado y emocionante ante el pleno de Jefes de Estado, él quiso hablar como filipino, no como negociador. Resulta hoy premonitorio y helador oírle declamar “we are suffering” (estamos sufriendo).

De confirmarse la velocidad de vientos de 314km/h y las olas de hasta 15 metros con que se manifestó el tifón Haiyan, se trata efectivamente de un fenómeno sin precedentes: la peor tormenta tropical que haya impactado nunca tierra firme acaba de golpear las costas de Filipinas. Aún sin cifras oficiales, la estimación preliminar del Gobierno es un balance de cerca de diez mil víctimas mortales. Probablemente nunca pueda establecerse el cómputo exacto de muertos, desaparecidos y desplazados por Haiyan.

Habrá quien siga escondiéndose tras los márgenes de incertidumbre para evitar ver que el rey está desnudo y negar la mayor. Pero los científicos son precisos -hasta donde se puede- y  sus alertas dejan poco margen a la interpretación. En 2010, la revista Nature geoscience publicó un artículo titulado Tormentas tropicales y cambio climático. Algunas de sus conclusiones resultan hoy también premonitorias: “Basadas en la teoría y modelos dinámicos de alta resolución, las proyecciones sistemáticamente indican que el calentamiento derivado del efecto invernadero provocará que la media global de intensidad de los ciclones tropicales evolucionará hacia tormentas más fuertes, con un incremento de intensidad de entre el dos y el once por ciento hacia el 2100”. Los gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera -como resultado de nuestro desarrollo- provocan un salto de magnitud en los fenómenos meteorológicos extremos que azotan a los países más pobres y vulnerables –y comprometen su desarrollo-.

Hoy mismo comienza en Varsovia la 19 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Quienes allí se reúnen tienen en su mano decisiones que podrían evitar catástrofes futuras. Como la de Filipinas que interesa hoy a los medios de comunicación de todo el mundo. Como otras más silenciosas y menos visibles pero no menos cruentas (sequías prolongadas o pérdida de fuentes de agua) que amenazan la vida de muchas personas. Si los suyos están bien, si su avión consiguió despegar de Manila, Naderev M. Saño debe estar ahora en Varsovia preparando su intervención ante el plenario inaugural. El año pasado preguntó a sus colegas: “Si no lo hacemos nosotros, entonces quién? Si no lo hacemos ahora, entonces cuándo? Si no lo hacemos aquí, entonces dónde?”. Este año en Varsovia, más allá de las condolencias, deberían lloverle las respuestas.